
La revolución industrial fue causada por la combinación de diversos condicionantes como la revolución científica, gracias a la cual obtuvimos la máquina de vapor; el aumento de la productividad agraria (y por tanto del capital) que permitió la reinversión; el aumento de urbanización y servicios financieros; la tradición manufacturera (ya que los artesanos estaban acostumbrados a trabajar fuera del campo) y la existencia de recursos naturales.
Se produjeron innovaciones que podemos clasificar en líderes y no líderes. Las líderes son el algodón, la minería, la siderurgia y el transporte; las no líderes son la química, el papel, la industria alimentaria y el tabaco.
También es una época caracterizada por la deslocalización, ya que se construyeron las ciudades más cerca del mercado (y no en bosques cerca de ríos como anteriormente, porque ya no se necesitaba la leña).
Por último hay que tener presente los conceptos relacionados con las innovaciones: efectos hacia atrás y hacia delante. Los primeros se refiere a las mejoras de los sectores ya existentes (por ejemplo la minería) que generaron mucho empleo poco cualificado; por el contrario los efectos hacia delante se destinaban a sectores nuevos (como por ejemplo el transporte de mercancías y personas), el negocio era construirlo.
Actualmente es más complicado encontrarnos en una etapa que se pueda caracterizar por grandes innovaciones, ¿por qué? pues para ello es necesario grandes inversiones de capital, lo cuál es bastante difícil teniendo en cuenta en el proceso de crisi que nos encontramos. No disponemos de servicios financieros necesarios (uno de los principales condicionantes de la revolución industrial). En el caso de invertir en innovaciones lo haríamos en aquellas con efectos hacia atrás, ya que conllevan menos riesgos i cantidades monetarias inferiores.
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