Las nuevas Europas, Canadá, Sur-África, Australia y Nueva Zelanda, se trata de colonias británicas con predominio de población metropolitana (que tenía poder político y económico), mientras que la población indígena era rechazada o aniquilada.
Índia fue una colonia paradigmática. Europa estaba muy interesada por sus productos exóticos (pimienta, canela, seda...). Inglaterra propone una explotación mixta y administración conjunta, pero no fue bien. Índia se convierte en privada de la Corona del Reino Unido. Se hundió la industria tradicional hindú que fue cambiada por maquinaria.
De China cabe destacar que rechazó el contacto comercial con occidente al igual que Japón. La apertura al comercio británico fue forzada.
América central y sur. Era un sector exportador e inversión extranjera. Tuvo pocos efectos transformadores en la economía. Gran parte de los ingresos se destinaban en encontrar símbolos externos de la riqueza occidental, por ejemplo trenes.
El Amazonas es una gran fuente de caucho (base para buenas ruedas). Así que aparentemente era un buen negocio, pero los intentos de extraerlo (construyendo raíles y vías de transporte) fueron fallidos.
De África hay que comentar su reparto colonial (en Berlín 1885), dónde se decidió que la ocupación sería libre. Francia y Gran Bretaña fueron las que más terreno ocuparon del continente. Extendiéndose por la zona norte-este y sur-este respectivamente.
Finalmente, con la aparición de la economía internacional se desarrollaron movimientos de mercancías, de personal y capitales.
